sábado, 13 de agosto de 2016

La imagen como el verso



Es el amor un rayo eléctrico
y yo me he procurado el epicentro de un istmo
para que en mi cuerpo tenga impacto



"Istmo"



"Unidad"






Como si un barco húmedo fuera
me retiraba yo del puerto
tierra adentro tierra adentro
en donde tú nunca más estabas



Versos de los poemas Aquí la impropia vida mía y El puerto respectivamente, ambos de Setefilla A.


Enriquece con tu opinión, gracias.

lunes, 1 de agosto de 2016

Me como un verano y me cuento veinte (I)

Durante el verano, por las mañanas abrir todas las ventanas. Temprano, morder una tostada que he rociado con aceite de oliva virgen, extra, y quedarme paralizada en el bocado, la mandíbula quieta, las manos, las piernas, con los globos oculares seguir el zig zag de una avispa que merodea el desayuno; tzz al plato con gotitas de aceite, tzz a la flor de gitanilla pintado el tiesto de azul turquesa, tzz a la boca de la taza, tzz a noventa centímetros, ahí vacila un instante, se apoya e introduce después la cabeza y el tórax en un minúsculo orificio en la mallorquina, apenas ha tomado contacto con lo que hubiera allí dentro, de haber algo, y se dirije en sprint hacia mí, sigo inmóvil, ahora es el muslo el que ocupa al Hymenóptera zumbón, el itinerario que repite en furioso vuelo comprende desde mi rodilla hasta el volante celeste a rayas blancas que ribetea el pantaloncito de pijama, ribete rodilla, rodilla ribete, ribete rodilla y vuelta a empezar, como la línea 180 Cájar-Granada insiste la avispa en el recorrido por cinco veces, las patas largas y aflojadas, el cuerpo en inclinación calculo que de cuarenta y cinco grados sobre la horizontal, observo la cabeza enorme negruzca y determino que lleva puesta una máscara de la segunda guerra mundial, -pero incluso en situaciones comprometidas no para una de inventar, pienso en la posibilidad de llevar atado a una pata un hilo, de llevarlo el bicho, lo dispuesto en esta terraza; incluidos la mesa blanca grande de pino Tea que ayudé a ensamblar el verano pasado, las sillas en torno del mismo color, las macetas, para más señas ya he dicho que de azul turquesa todas, la goma de regar suspendida en rollo contra la pared, qué se yo, la toalla beis que está doblada, la barbacoa, este es un artilugio a cuyo alrededor se hacen amigos o se estrechan lazos con los ya hechos, el móvil, clin clin clin, a una esquina colgado contra cielo, tubitos huecos de aluminio que chocan entre sí suaves y apaciguan, tampoco es este un objeto inexplorado para la avispa, bien, nos tendríamos que ver reducidos dentro de un enorme capullo en el que no podría rebullirse nada, tampoco yo, el bocado no podría tragarlo, me alivia comprobar que no lo lleva-, sondeado el área de piel del muslo ahora creo que va a posarse sobre esta, está decidida a clavarme el aguijón, está fuera de lugar una cosa así, lo va a hacer, templada reprimo los aspavientos instintivos por ver si no se para finalmente. No se para.