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domingo, 2 de agosto de 2015

Ven a mí



Si bien no supe identificarla
con el paso de los años he comprendido
que la conciencia poética
desde niña estuvo latente. 

Se es poeta mucho antes de escribir el primer verso.
S. A



VEN A MÍ

I

Retírate de la vista
huye digno a la penumbra
examina un rincón
ve ahí y deshazte
llora tu dolor humano
abrázate
musita tu pena
sé tu compasión
está bien, hazlo
hazlo.


II

Llama a las fuerzas
¡aúnelas, amigo!
ordénalas perfectas
y luego haz de ti
lo que yo necesito,
álzate, yérguete,
hazme ver
tu magnificiencia.
Sé la rama de almendro colorida 
a quien yo quiero.






Mejor con tu opinión, gracias.

domingo, 19 de julio de 2015

D O M I N G O

Prosa a la que guardo gran cariño por escribirla tras leer a Juan Ramón Jiménez. Pocas veces he leído relatos de estilo tan distinguido como el que se desprende de su prosa. Así fue como di forma a "Domingo", conducida de manera subliminal por lo aprendido en esas páginas; Escribir lo que nace tras leer a los autores amados, no puede ser de otra manera. 
Se narra en voz masculina, entiéndase este gesto como un tributo al autor.




D O M I N G O



Qué relente dominical por la mañana temprano pulverizándolo todo. Qué detenimiento se averigua en las cosas, con qué cuidados maternales han sido organizadas antes de que el sol alumbrara desde el cénit. Anoche, cuando encajé los postigos de mi cuarto era todo destartalado; los colores tísicos, desmayados, y las figuras se enderezaban sin presencia, todo borrándose. Y ahora que me levanto en el domingo nuevo, me creo haber nacido esta noche pasada, viéndolo todo como estoy, con el ancho encanto de la novedad. Se me antoja ponerme la chaqueta clara, la que está sin usar aún. Me la voy a ceñir yo despacioso, como lo hace el tal que no esperan en la iglesia o el casino, en ninguna parte. Y después, cuando entre el día con los dos pies en la casa y ande por ahí hurgando en todo lo mío, en el sillón de anea me dejaré caer innecesario a ver el mundo desplazarse con desaire, como un tren tardón que pasa destinado a una aldea imaginada un segundo antes… Y el sol de hoy, —que es de manteca—, chorreará amigable de una derretida melaza el paisaje bajo, también mi sillón, mientras que yo estoy tranquilamente, endomingado.

Setefilla A.


Imagen extraída de la red



Mejor con tu opinión, gracias.

lunes, 23 de marzo de 2015

Fotografía, versos, Tiempo de naranjas


Selección de versos sobre el paisaje natural



De mieles la vasta dehesa se ha cubierto
cual gigante colcha de verano
y un continuo balar de caramelo
se oye sobre el camino largo.

*****

Es el espíritu
        que al contemplarlas se me agranda
 y se me pretende escapar por la boca
como queriendo dividirse en mil partículas
y dejarse caer sobre las esmeraldas hojas.


*****


En busca del pajizo seno
la danza de aire torva
vuelve la cigüeña 
sobre el campanario
el último estertor del día
arroja manto quieto
sobre la aldea
y en fuga corta se oye
el chillido gatuno
del campo retirándose.

*****
Como sartén tiznado ha seguido
este ocaso redondo y difuso
el atlas perfecto que ayer siguiera
chorreante sobre los puentes
sobre los tejados candela
por los caminos colorada lengua.

*****
Manada de abedules altos
ahora vais procesionando
con el día yéndose mordido de crepúsculos
ah, mansamente marcháis y yo voy con vosotros.

*****


Afuera y antes a los árboles mudo
el aguijón del trino quita los silencios.





Tiempo de naranjas/SAlmenara/Bubok Publishing
Mejor con tu opinión, gracias.



lunes, 12 de mayo de 2014

BAJO EL SOL TENDIDO


Tiempo de naranjas



**© BAJO EL SOL TENDIDO **
Setefilla Almenara Jiménez


Bajo el sol tendido 
de mi tierra petenera
madre, siempre estoy.
Para que, por la cabeza, 
me entre el fuego fatuo
que ponga morenas
a las mujeres que no soy.
La carne divina mía 
la que pura dijeran
ellos, los hombres
que me han amado.
¿Para qué me hiciera, madre, 
callada y bonita
tu teta de amor templado?
Las cosas de los machos 
yo no las entiendo,
que yo me agarro
a un moreno
como me agarrara
a un clavo ardiendo.
Adentro de sus párpados 
como una red oceánica
tiro mis pupilas
para yacer con ellos,
y de su fiera hombruna,
me espanto.
Ellos para mí, qué guardan 
sino la palabra de esparto,
cuánto comprenden 
de mi entraña,
en qué lugar les cita
mi alma,
para que hablemos.
Qué dices tú que tienen 
para esta hija tuya
en tu nana susurrante
de los paños lavandera.
«Todos los hombres se parecen
niña, el limonero:
penden del nido los limones
se lustran después
y se ponen gualdas,
se arrancan luego al mundo
buscando unos pechos 
que les den consuelo»
Pero, madre, noto un ciclo 
de juventud que no termina,
céleres siento rodar sus muslos
por encima de mis costillas
¿y cómo tengo yo que sujetarlos?
Los brazos, ¿cómo los pongo?
Pero yo los quiero madre 
mirar hermosos.
Se doblan sobre sí los hombres,
se recogen en mis tobillos
y achicándose besan mis pies 
y los toman entre sus manos.
Se llevan como al tabaco 
mi voluntad chiquilla,
y en donde pongo un hombre
los lazos de eternidad
estoy echando. 
¿Para qué me hiciera, madre, 
callada y bonita 
tu teta de amor templado?
Las cosas de los machos 
yo no las entiendo.
Pero yo los quiero madre 
mirar hermosos.


Tiempo de naranjas/Bubok Publishing

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sábado, 22 de marzo de 2014

IMAGINO

Montserrat Gudiol

IMAGINO©



Lo mismo que en la tiniebla 
un misterio
hay en la oscuridad de sus ojos
un secreto.
Tiemblo al saberlo yaciendo
a la noche ofrendando su hermosura
e imagino que es él quien me piensa
en tálamo ardiente de vago sueño.


Setefilla Almenara J.
Tiempo de naranjas
Bubok Publishing.

Mejor con tu opinión, gracias.


viernes, 28 de febrero de 2014

EL PINO

''Tiempo de naranjas'' Foto: Setefilla

Estaba la mañana descendiendo al rellano del mediodía, en la serena bajada, cada pisada de la bota en oro y cristal hacía explotar la luz disparándola en todas direcciones, a lo que se viera, por chico o grande, se le había prendido un claro delantal de transparencias. Habiendo declamado el reloj de la torre los doce versos al aire hacía ya largo rato yo ya no te esperaba y, rodeando el pueblo loma abajo, a lo largo del arroyito luego, volvía, tarareando una canción, camino a casa.

…tú me haces sentiiiir
deseos de viviiiir
junto a ti por siempreee
tu amor es mi suerteeee…

Un pino, en la explanada de jaramagos blandos embebidos de las últimas aguas,  antes de la dehesa en que se tiende el pueblo, cual una banderita blanca de rendición, aparece solo, primero lejos y luego muy cerca. Al tenerlo delante  le hago un aspaviento inverosímil, alzando los brazos como dos columnas finas.  ''¡Hala, con los otros pinos…!  Chiquillo, ¿no ves que aquí estás solo?'', como si yo fuera la torre alta del pueblo y él fuera yo misma un rato antes,  allí quieta esperándote, con todo el cariño queriéndoseme escapar o por los ojos o por la garganta, a veces despacioso, a veces sin gobierno, reinventándote a cada instante saliendo de la esquina de la floristería, o de correos,  con no sé qué natural aire de plenitud, y no sé cuántos tomatitos cherry ofreciéndose en tu boca.  Y el pino, nada, no se movía.  Me hizo pensar, la entereza del solitario, que a lo mejor yo tenía que haberme quedado allí, ahora más alta, recién tocada con una mitra de oscuras esmeraldas, como si fuera un pino, esperándote.©



Setefilla Almenara J.
 ''Tiempo de naranjas''
Bubok Publishing


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sábado, 8 de febrero de 2014

SIN CIELO


Montserrat Gudiol

©S I N   C I E L O
La incertidumbre del no ser



En crepúsculos huidores
fuego que llamea
vergel supurante de colores
agua calmadora.

(Soy desnuda
dónde, madre,
el camisón de la memoria)

Ni en cielo desmedido
tierra elemental
en atlético aire vencedor
o en serranía de cigarras
busco yo algo
que con otros
que ver tenga.

(Soy desnuda
dónde, madre,
el camisón de la memoria)

Lo que incansable busco
y dar razón ansío,
es a mí.
Y no me encuentro.


Setefilla Almenara J
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martes, 28 de mayo de 2013

FUE EN LORA DEL RÍO, ERA PRIMAVERA...

 
            Cuando he visto la foto de mi amiga leyendo mi libro en la amarilla intimidad de la madrugada, me ha abordado una muy definida sensación de ternura. Ahora que lo leo, pienso que tal vez sea un afecto tanto singular. Que encajara quizá otro término en vez de ese. Por ejemplo orgullo, o satisfacción, qué sepa yo por qué la ternura. Cierto es que también los caminos de la emoción --como los del Señor-- son inexcrutables. Poco después, y como es natural, esa primera impresión me ha dejado vagando en la memoria la tarde del pasado sábado. Hacía ya largo tiempo que no nos veíamos Lola y yo, ya tocaba. Al encuentro nos abrazamos y dirigimos a una cafetería. Allí charlamos y reímos animadas, luego tomamos café, también fotos, seguido más risas y más fotos. "¡Venga dame ya el libro!"-dice ella de pronto con ese espíritu joven que siempre lleva. ¿Y qué iba a hacer yo...si hasta en el momento que lo envolvía con recreo en papel seda  y fijaba con cinta de raso de algodón el día anterior, disfruté como no te imaginas...?
          Fue un momento muy bonito ese de entregarle "Tiempo de naranjas", conste aquí para lo venidero a manera de entrañables instantáneas.
Setefilla








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miércoles, 8 de mayo de 2013

ESPECULANDO CON LA CUBIERTA


  







Naranjas, naranjos, naranjas...
Desde que concebí el proyecto del libro, me obcequé con una idea. Debía aparecer un naranjo como imagen de portada. Yo quería un naranjo y eso era misa... Todo lo que tenía que hacer era tomar fotos del árbol y posteriormente editarlas, a fin de transformar el aspecto del arbolito en una ilustración poética que representase mi  poemario. Y así, especulando con el potencial de mi idea, incurrí en la obsesión de fotografiar cuantos naranjos me salían al paso. Iba en el autobús interurbano y mi pupila sagaz barría las calles ávida de naranjos... "Ese de ahí está enfermo, no sirve, aquel de allí tiene las naranjas muy menudas, el de más acá no tiene naranjas..." Memorizaba todos los lugares del trayecto en donde había visto naranjos y si alguno era de mi agrado, volvía más tarde para mi sesión fotográfica. Ciertamente el naranjo es un árbol que venero. Tal vez tanta veneración concentrada me hiciera detestarlo...Esta que ves arriba es una de las mil y una fotos que hice al frutal. En la conclusión no hubo hermanamiento, ya digo, todas las composiciones que hacía con las imágenes que había tomado eran afines a manuales de jardinería de los que vende Carrefour...Creo que sobreestimé mi dotes creativas, por lo que, hubo un punto durante el transcurso de la maquetación, en que tuve que despedirme de ese libro ideal de mi cabeza y que tenía una preciosa imagen de naranjos como portada, por supuesto. De esta manera cruel y tajante culminó mi obsesión por las naranjas y los naranjos...Como se puede ver, en la cubierta no aparece ninguno.  Esta fotografía que observas me parece preciosa, no obstante, junto con algunas otras que hice. Debería escribir un libro sobre el cultivo de frutales. La portada ya la tengo, que es mucho...


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